“My life without me” featuring Ian Usher.
La Redacción está ya tranquila, por fin.
Camino ahora entre los cubículos grisáceos dispuestos en hileras de veinte, bajo las mortecinas luces de neón azulonas de la planta 22. Sin embargo el traqueteo mecánico y repetitivo de los cuatrocientos teclados no mancilla el magnífico silencio que puedo disfrutar en este momento.
De vez en cuando me gusta bajar aquí durante la hora del almuerzo, alejarme de mi mesa de Murano y mi White Label on the rocks para asomarme al habitat de la muchedumbre, desierto durante la hora de la pitanza com si un apocalipsis momentaneo ocurriese durante dos horas antes de volver a la más común de las existencias.
Pero hoy no es uno de esos días. Hoy vengo por negocios.
Todavía quedan restos de las celebraciones de anoche, escondidas apresuradamente tras las paredes de pladour. Pueden adivinarse hojas del “Marca” o el “As” ocultas dentro de las pastas de plástico negro que contienen los informes. Sonrío para mis adentros, bendita ignorancia.
Pero pronto debo prestar atención a mi cometido real para bajar a estas catacumbas del capitalismo, así que apremio mi paso y me apresuro a acercarme al cubículo 281.
Allí lo encuentro. Durmiendo.
Agachandome sigilosamente, pongo mi cara frente a la del Pipboy Ninja. Aún lleva la indumentaria de trabajo mientras dormita con una banderita de Italia parcialmente quemada por la parte inferior izquieda, cerca del asta. La sustraigo y la miro satisfecho, al tiempo que observo cómo sostiene en la mano contraria el informe que debía entregarme esta mañana, hace cuatro horas.
Murmullo para mí, mientras atisbo que mueve la mano en sueños, buscando infructuosamente el sobre pardo del informe. La incompetencia no es una opción. Con tanta fuerza como puedo desarrollar, clavo el asta de la banderita en su cuello, atravesando el pladur tras de su cabeza.
Me doy la vuelta y, entre los forcejeos por respirar del agonizante shinobi, y ofuscado por que el muy hijo de puta ni se ha molestado en redactarlo, leo en voz alta el informe:
“Hola, mi nombre es Ian Usher, y ya me cansé de mi vida. Lo pueden tener todo, si quieren”. Así comienza la propuesta de este británico al que un día el sueño australiano de emigrar junto a la mujer que amaba quedó frustrado cuando ella se fue con otro.
Cuando Usher emprendió viaje a Australia hace seis años nunca pensó su vida acabaría en un portal de subastas como eBay. Los prometedores inicios se consolidaron con un rentable trabajo de esquí acuático, doble nacionalidad que confirmaba su integración en aquel país y lo que realmente daba sentido a su vida: “la mejor chica de la Tierra, a la que quise mucho y ella también me quiso”, según describe casi de forma nerudiana el propio Usher.
El problema de las historias de amor, al menos las que acaban en la prensa, es que acaban en tragedia. Usher descubrió que su esposa Laura estaba enamorada de otro, y la mejor forma de olvidarla era desprenderse de su vida al mejor postor.
Ante el desamor, eBay
La vida material de este británico de 44 años puede ser adquirida en eBay. La propuesta realizada por Usher comprende todo lo relacionado con su matrimonio, no quiere nada que le recuerde a ella. En esa lista del olvido figura su casa de tres habitaciones y dos cuartos de baño, su coche de la marca Mazda o su moto Kawasaki. Hasta ahí el grueso de la oferta porque el resto comprende aquellas pequeñas cosas que están presentes en su vida cotidiana desde un equipo de buceo o una bicicleta… el montante de la operación ha sido valorado por su protagonista en unos 296.000 euros.
La subasta se cerrará dentro de cinco días y las primeras 24 horas han batido las previsiones de Usher; ya se ofrecen más de 470.000 euros por comprar su vida. El protagonista ha declarado al diario británico Guardian la inesperada aceptación que ha tenido su vida en la Red: “Estoy sorprendido, las cosas van mucho mejor de lo que me esperaba”, asegura Usher quien ya ultima su huida. El domingo será el inicio de una nueva vida, cuando la actual pertenezca a otro Ian Usher se plantará en el aeropuerto con su pasaporte y tomará un avión a alguna parte: “hay todo un mundo ahí fuera pase lo que pase”.

En estos momentos me pregunto porque soy pobre…
¿Qué hace La Cúpula con su superpower que no compra esto?
¿Porque iba a comprar yo una vida que es 0,9 veces peor que la mía?
Puaj, me ha decepcionado. Cuando he visto que el tío vendía su vida me pensaba que iba a dejar que lo matara el mayor postor.
Joder, a veces pienso que se me está escapando la cordura.
“In his house at R’lyeh dead Cthulhu waits dreaming”
jajaja a mi tambien me a sonado a eso pero teniendo en cuenta la tónica general del blog solo puedo decirte que es normal xDDDDD
Chapeau señor Gris … ha vuelto a demostrar su sobrada capacidad de domar el idioma.
La historia ha estado también a la altura …
Mi opinión: mucho mejor vender lo que te recuerda a alguien que te hizo daño que tirarlo a la basura o esconderlo … la mierda siempre sale a flote. Es una manera mu astuta de venganza … sobre todo decir cuando lo has vendido todo algo así como:
“Revendí lo que nos unió por el doble de lo que nos costó y encima me quedé yo con todo el dinero”
Balance de ganancias … 1 invertido … 3 ganado
LOL